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Un recorrido por la vida de quienes escribieron parte de la historia

martes, 27 de mayo de 2014

Edgar Allan Poe:"Mi vida ha sido capricho, impulso, pasión, anhelo de la soledad, mofa de las cosas de este mundo; un honesto deseo de futuro"

En alguna parte de un más allá que ningún mortal conoce, salvo después que haya muerto y aún así tampoco ha venido a describirlo, o en esos "universos paralelos" que atravesarán, quizás algún día, vi en unas de esas calles polvorientas y solitarias, pueblerinamente celestial, calle de un lugar parecido a cualquier sitio de Maryland, Baltimore de 1849, a un hombre tumbado en una esquina, recostado de una pared, cabizbajo, taciturno, con una mirada viva, una mirada que sugiere escape, huída, una mirada inquieta aún dentro de la tristeza que la mantenía. Un hombre blanco, de bigotes delgados, un hombre despeinado, descuidado en su apariencia toda, un hombres misterioso a todas luces, porque no era un mendigo, no era un típico borrachín, un hombre así descrito tenía que ser el hombre que yo andaba buscando, ese hombre es Edgar Allan Poe, el escritor, el poeta, el periodista, el dolor mismo. Justo la entrevista que buscaba la había tropezado en una calle, y allí en el piso, al lado de Allan Poe, me senté a charlar de su vida, de la vida...

Antes de iniciar lo que sospecho será un fascinante recorrido por los detalles que rodearon la existencia de tan particular hombre de las letras, daré a mis lectores una pequeña semblanza de Edgar Allan Poe. Nace en Boston, Massachusetts, el 19 de enero de 1809, sus padres mueren y él queda huérfano a corta edad, recogido por una familia adinerada, frances y Jhon Allan, de quienes asumirá su primer apellido, familia que por cierto no lo adoptó formalmente. Luego se distanciará de los Allan y emprenderá a través de la literatura, el alcohol, las drogas y los desamores, escapar de la vida. Allan Poe, generalmente reconocido como uno de los maestros universales del relato corto, del cual fue uno de los primeros practicantes en su país. Fue renovador de la novela gótica, recordado especialmente por sus cuentos de terror. Considerado el inventor del relato detectivesco, contribuyó asimismo con varias obras al género emergente de la ciencia-ficción. Por otra parte, fue el primer escritor estadounidense de renombre que intentó hacer de la escritura su modus vivendi, lo que tuvo para él lamentables consecuencias. -


- Estimado señor Allan Poe, ¿algo que desee agregar a esa introducción?

- Edgar Allan Poe: Nada. Aunque después hablaré de eso del escape a través de las drogas y la bebida. Del resto está cercano a la verdad...
- ¿Es que acaso no bebió y se sumergió en algunas cuantas sustancias...?

- Edgar Allan Poe: Pienso que la época en la que viví tenía importantes ingredientes para vivir mi vida como la viví. Fui niño, crecí, estudié, me enamoré y tomé. Que si era un escape la bebida no sé, tal vez era un encuentro. En esa época mucha gente se me acercaba a decirme que me iba a morir de tanto tomar y yo les decía...A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa.

-¿Parece haber tomado más de una copa con la muerte?

- Edgar Allan Poe: Las que fueron necesarias amigo, las que fueron necesarias. Eso sí, la última copa que me tomé con la muerte, no me pude despedir de ella, no supe de mí hasta ahora.


- Por motivos económicos, pronto dirigió sus esfuerzos a la prosa, escribiendo relatos y crítica literaria para algunos periódicos de la época; llegó a adquirir cierta notoriedad por su estilo cáustico y elegante. Debido a su trabajo, vivió en varias ciudades: Baltimore, Filadelfia y Nueva York. En Baltimore, en 1835, contrajo matrimonio con su prima Virginia Clemm, que contaba a la sazón 13 años de edad. ¿Por qué una niña?

- Edgar Allan Poe: Sabe, yo morí a los 40 años, joven en esta época de ustedes...una persona mayor en aquella vida. Ciertamente el cuerpo de Virginia apenas iniciaba sus cambios internos y externos, pero no era un escándalo casarse con una joven así. El amor se descubre en cualquier momento, ese fue nuestro momento...duró poco y me devastó. En ese sentido debo decir que el amor tiene un gran parecido con el dolor, la intensidad es la misma en curso contrario, la pérdida de Virginia me ofreció la oportunidad de sentir cada extremo. Resulta que descubrí además que muchas personas se fascinan con el dolor, con lo oculto, con lo misterioso y con el terror. Mi entrada a los relatos de terror derivan de lo que a la gente le gustaba....


- Pero aunque se estaba convirtiendo en un escritor que pretendía vivir de lo que hacía, es decir, había encontrado un mercado para su obra, ¿qué tanto aportó su vida, a su obra literaria, qué tanto hay en sus escritos de los miedos de Poe, de la soledad de Poe?

- Edgar Allan Poe: Cuando un loco parece completamente sensato, es ya el momento de ponerle la camisa de fuerza. Y sin darme cuenta comencé a ser sensato. Escuchar el latido del corazón da miedo, da terror si además se escucha en soledad y mucho más si ese latido proviene de nuestro pecho. En el relato El Corazón Delator, lo que conmueve es ese sonido, ese compás, ese ritmo impulsando sangre, capaz de descubrir, capaz de delatarnos. Ese es un miedo mío. Caminar por una calle, sólo salpicado por la luz de la luna llena, mirar a los lados y no ver sino penumbra, es soledad que aterra. Sentir que te persiguen, que escuchas pasos detrás de ti que aceleran, te hiela los huesos. Yo lo viví.

- Su poema más famoso es "El cuervo", la casa en la que usted vivió, hoy día tiene como ornamento tan espectral ave. ¿De dónde surge esa figura para su poema?

- Edgar Allan Poe: Un ave negra, inquieta, de poco encanto, de mirada muy viva...mirada que pareciera querer decir algo. El asunto es que si un día tal animal se posa sobre la ventana de su cuarto y lo mira fijamente, todo se hace más lúgubre y tenebroso. Más aún, si usted está atribulado por la muerte de un ser cercano y amado...préparese para afrontar el verdadero miedo. Leonora, la mujer amada y fallecida, la oscuridad de la noche, el tocar de la puerta, el susurro espantoso del viento. Y al abrir la puerta...el cuervo que entra. Le pregunté que quería, le pregunté si me traía recado de Leonora y sólo respondía "Nunca más". Le pregunté si en el Edén del Dios en que creemos el cuervo y yo, estaría una hermosa doncella de nombre Leonora y me dijo: "Nunca más".


Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse... ¡Nunca más!



- Por su obra pareciera que usted siempre fue un hombre atormentado...

- Edgar Allan Poe: disculpe que lo interrumpa, pertenezco a una élite de hombres del mundo literario conocidos como "Los Poetas Malditos"...por alguna razón alguien nos llama así.

- He aquí una descripción de su persona que hace una amiga suya: "Edgar era un muchacho muy guapo, no muy hablador. De conversación agradable, pero de comportamiento más bien triste. Nunca hablaba de sus padres. Estaba muy ligado a la señora Allan, así como ella a él. Era entusiasta, impulsivo, no soportaba la menor grosería verbal."¿Es esa apreciación correcta?

- Edgar Allan Poe: Fíjese que cualquier persona que piense que yo era un borracho, no creería que yo no soportaba escuchar malas palabras. Y es que recibí una educación correcta. La Universidad me corrompió algo. El clima de la Universidad era tan favorable como el de una taberna, yo jugaba, perdía casi invariablemente, y bebía. Pero en esencia un hombre triste. Pero eso fue ya un poco más adulto. De niño fui más normal...

- Bueno ni tan normal. Existe una anécdota suya de una golpiza con otro joven, tendría usted unos 15 años, la golpiza era usual, pero su táctica es lo curioso...

- Edgar Allan Poe: A los quince años era pacífico, aunque no del todo sociable. Tuve pocos conflictos con mis compañeros, pero se sabía que no toleraba ningún tipo de manipulación. También era aficionado a las travesuras bien pensadas. Un día terminé moliendo a golpes a un compañero mucho más fuerte que yo, después de haber recibido lo mío, esperé a que el otro estuviese agotado.


- Volvamos a lo literario.¿Le teme a la noche a la oscuridad? ¿Le atormentaban los sueños?

- Edgar Allan Poe: Siempre le he temido a la noche, y después de muerto más, porque a veces las noches, como la muerte, es eterna, le temo a la noche porque como muerto que soy hay momentos en que salgo a deambular sin rumbo fijo, a penar. En cuanto a los sueños...le comento que prefería soñar de día, porque los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche.



- Uno de sus cuentos más famosos es "El gato negro".¿Odia a los gatos?

- Edgar Allan Poe: Verá usted, los aborrezco!! Siento que son ingratos, misteriosos, que miran como estudiando tus movimientos, como si desconfiaran del amo, o más bien como si creyeran que son el amo. Los Egipcios los adoraban, pero yo no fui egipcio. El cuento no lo asuman como autobiográfico, jamás maltraté a un animal. Bueno...muchas veces lancé piedras a los perros callejeros, que me ladraban por calles y calles, sobre todo cuando olfateaban mi olor a ebriedad, supongo que odian al alcohol. Ni idea. En la historia se da una pelea doméstica entre el hombre violento y ebrio y su esposa y en tal momento de locura, cuando el hombre da con su mujer a las escaleras del sótano, toma un hacha y la asesina, justo cuando el gato se atraviesa maullando por entre las piernas del hombre y su víctima. El hombre entierra el cuerpo en el mismo sótano y arma una pared falsa. Y ese gato, ese gato negro desapareció también...hasta que un día, dos policías que investigan bajan al sótano y casi al darse por vencidos y retirarse, se escucha un maullido, seco, gutural, que parece venir de la parte posterior de una pared. Allí, allí estaba ese horrible gato negro, sobre la cabeza de la muerta, delatando al asesino. En el fondo uso al gato como un estado de remordimiento de la persona, en ese caso un asesinato, pero funciona como un llamado de conciencia en la medida que sabemos que hemos hecho mal, porque cuando se hace mal, se puede descubrir el daño, y ser delatados...aterra.

- Murió el 7 de octubre de 1849, en la ciudad de Baltimore, cuando contaba apenas 40 años de edad. La causa exacta de su muerte nunca fue aclarada. Se atribuyó al alcohol, a congestión cerebral, cólera, drogas, fallo cardíaco, rabia, suicidio, tuberculosis y otras causas...
- Edgar Allan Poe: Morí de todo eso. En verdad, después de mi muerte mi vida fue apropiada por los buitres que hacen del infortunio ajeno su alimento, inventos, injurias, mentiras, exageraciones, todo eso marcó mi partida de la tierra. En el amor desinteresado de un animal, en el sacrificio de sí mismo, hay algo que llega directamente al corazón del que con frecuencia ha tenido ocasión de comprobar la amistad mezquina y la frágil fidelidad del hombre.
Ya el famoso escritor no esperó por más preguntas, se paró a tumbos de aquella esquina, sacó una botella de brandy de una bolsa que tenía a su lado y con señas apresuradas me invitó a acompañarlo, se fue sosteniéndose de las paredes de aquella calle, se fue tras un sueño, porque aunque parezca mentira Edgar Allan Poe, nunca dejó de tener esperanzas por una vida menos atormentada, más próspera y risueña, sólo que aquel día que tuvo que partir, brindó con la muerte enfrente y a la muerte le agradó el gesto.

Yo no lo seguí. Más bien me pareció conmovedor ver a aquel hombre perderse en el infinito de la calle, dando tumbos, recitando su poema El Cuervo, seguido de varios niños que justamente coreaban la frase clásica de ese poema dicha por el ave espectral..."Never more". Y ahora pienso que Edgar Allan Poe, no morirá "nunca más", "nunca más".

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